Nanjing, JS, China
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Marcado vial Se define como «marcado» al conjunto de líneas, patrones, textos y señales viales que se aplican o fijan sobre la calzada, los bordillos o los objetos situados dentro de la calzada o adyacentes a ella, con el fin de controlar, advertir, guiar e informar a los usuarios de la vía. El marcado vial consiste en la aplicación de pinturas o materiales sobre las superficies de la carretera, los pavimentos —ya sean de hormigón o asfalto—, para transmitir información tanto a los automovilistas como a los peatones.
Las marcas viales ayudan a dirigir, guiar y regular a los usuarios de la vía. Asimismo, promueven la seguridad vial y garantizan una circulación fluida del tráfico.
Las líneas blancas continuas delimitan los carriles de circulación que se dirigen en la misma dirección, o indican la ubicación del arcén de la carretera.
Las líneas blancas discontinuas o «punteadas» se utilizan para indicar la línea central entre carriles.
Las líneas amarillas le indican dónde el tráfico circula en direcciones opuestas.
El azul es el color del transporte público, incluidos los mototaxis de tres ruedas (TSR) y los carriles exclusivos para autobuses.
Verde: El color verde se utiliza para designar los carriles para bicicletas y el transporte no motorizado; se marca en las intersecciones y otorga prioridad a los ciclistas que cruzan la vía.
Rojo/Púrpura: Se recomienda el marcado de color rojo en intersecciones peligrosas y en lugares donde los peatones confluyen con el tráfico motorizado.
Las marcas longitudinales se colocan a lo largo de la dirección del tránsito sobre la superficie de la calzada, con el propósito de indicar al conductor su posición correcta en la vía. A continuación, se exponen también algunos de los principios rectores relativos a las marcas longitudinales.
Se disponen marcas longitudinales para separar el flujo de tráfico que circula en la misma dirección, siendo el color predominante el blanco. El color amarillo se utiliza para separar el flujo de tráfico que circula en direcciones opuestas, así como para delimitar los bordes del pavimento. Las líneas pueden ser discontinuas, continuas o dobles continuas. Las líneas discontinuas tienen un carácter permisivo y permiten el cruce a discreción, siempre que la situación del tráfico lo permita. Las líneas continuas tienen un carácter restrictivo y no permiten el cruce, salvo para entrar o salir de una vía lateral o de una propiedad adyacente, o para evitar una obstrucción estática. Las líneas dobles continuas indican un mayor rigor en las restricciones y no deben cruzarse, excepto en casos de emergencia. También puede presentarse una combinación de líneas continuas y discontinuas; en tal caso, la línea continua puede cruzarse a discreción si la línea discontinua de dicha combinación se encuentra más próxima a la dirección de marcha del vehículo. A los vehículos que circulan en sentido contrario no se les permite cruzar la línea. Entre los diferentes tipos de marcas longitudinales se encuentran la línea central, las líneas de delimitación de carriles, las marcas de zonas de prohibición de adelantamiento, las líneas de advertencia, las líneas de borde o margen, y las marcas específicas para carriles de autobuses y de bicicletas.
La línea central separa los flujos de tráfico opuestos y facilita su circulación. Por lo general, no se traza una línea central en carreteras con una anchura inferior a 5 metros ni en aquellas que cuentan con más de cuatro carriles. La línea central puede señalizarse mediante una línea discontinua simple, una línea continua simple, una línea discontinua doble o una línea continua doble, en función de los requisitos de la carretera y del tráfico. En vías urbanas con menos de cuatro carriles, la línea central puede consistir en segmentos de línea discontinua simple de 3 metros de longitud y 150 mm de anchura. Estas líneas discontinuas se disponen dejando espacios de 4,5 metros (figura 1).
Figura 1: Marcado de la línea central para una carretera de dos carriles
En curvas y cerca de intersecciones, la separación se reducirá a 3 metros. En vías urbanas no divididas con al menos dos carriles de circulación en cada sentido, la marca de la línea central podrá consistir en una línea continua simple de 150 mm de ancho, tal como se muestra en la Figura 2, o en una línea continua doble de 100 mm de ancho, separada por un espacio de 100 mm, tal como se muestra en la Figura 3.
Figura 2: Línea central y marcas de carril para una carretera de cuatro carriles.
Figura 3: Doble línea continua para una carretera de dos carriles.
Figura 4: Marcado de la línea de barrera central para una carretera de cuatro carriles.
La subdivisión de calzadas anchas en carriles separados a ambos lados de la vía ayuda al conductor a mantener una trayectoria recta y, asimismo, frena la tendencia del conductor a zigzaguear. En las intersecciones, estas líneas de carril eliminan la confusión y facilitan las maniobras de giro. Por consiguiente, las marcas de carril contribuyen a aumentar la capacidad de la vía, garantizando además una mayor seguridad. Las líneas de carril suelen ser líneas discontinuas simples de 100 mm de ancho. En las figuras 5 y 6 se muestran algunos ejemplos.
Figura 5: Marcado de carriles para una carretera de cuatro carriles con línea de barrera continua.
Figura 6: Marcado de carriles de circulación para una carretera de cuatro carriles con línea central discontinua.
Las zonas de prohibición de adelantamiento se establecen en curvas de cresta, curvas horizontales y en carreteras de dos y tres carriles donde las maniobras de adelantamiento están prohibidas debido a una visibilidad reducida. Estas zonas pueden estar señalizadas mediante una línea amarilla continua a lo largo del eje central o mediante una doble línea amarilla. En el caso de una doble línea amarilla, el elemento del lado izquierdo puede ser una línea continua (línea de barrera), mientras que el elemento del lado derecho puede ser una línea discontinua o una línea continua. Estas líneas continuas también se denominan líneas de barrera. Cuando una línea continua se sitúa a la derecha de una línea discontinua, la restricción de adelantamiento se aplica únicamente al tráfico en sentido contrario. En las figuras 7 y 8 se muestran algunos ejemplos típicos.
Figura 7: Marcado de línea de barrera para una carretera de cuatro carriles
Figura 8: Marcación de zona de no adelantar en curvas horizontales
En este último caso, la zona de prohibición de adelantamiento está escalonada para cada dirección.
Las líneas de advertencia alertan a los conductores sobre la proximidad de obstáculos. Se marcan en curvas horizontales y verticales donde la visibilidad es superior a los criterios de prohibición establecidos para las zonas de adelantamiento restringido. Consisten en líneas discontinuas de 6 metros de longitud, separadas por intervalos de 3 metros. Se debe disponer un mínimo de siete segmentos de línea. En la Figura 9 se muestra un ejemplo típico.
Figura 9: Marcado de línea de advertencia para una carretera de dos carriles
Las líneas de borde indican los bordes de las carreteras rurales que carecen de bordillos para delimitar los límites hasta los cuales el conductor puede aventurarse con seguridad. Deben situarse a una distancia de al menos 150 mm del borde real del pavimento. Se pintan en color amarillo o blanco.
Todas las líneas deberían ser, preferiblemente, reflectantes a la luz, de modo que resulten visibles también durante la noche. Asimismo, puede lograrse una visibilidad nocturna mejorada mediante el uso de diminutas microesferas de vidrio incrustadas en los materiales de señalización del pavimento, con el fin de generar una superficie retrorreflectante.
Las marcas transversales se trazan perpendicularmente a la dirección del tráfico. Se aplican en intersecciones y lugares similares. Las condiciones del emplazamiento desempeñan un papel fundamental. El tipo de señalización vial que se utiliza en una intersección específica depende de diversas variables, tales como las características de velocidad del tráfico, la disponibilidad de espacio, entre otras. Las líneas de detención, los pasos peatonales, las flechas direccionales, etc., constituyen algunas de las marcas presentes en los accesos a las intersecciones.
La línea de detención indica la posición más allá de la cual los vehículos no deben avanzar cuando se les exige detenerse mediante dispositivos de control, tales como señales, o por la policía de tránsito. Estas deben ubicarse ya sea en paralelo a la vía transversal o en ángulo recto con respecto a la dirección de aproximación de los vehículos. En la Figura 10 se muestra un ejemplo de la marcación de una línea de detención.
Figura 10: Marcación de la línea de detención cerca de una intersección.
Los pasos peatonales se disponen en aquellos lugares donde el conflicto entre el tráfico vehicular y el peatonal es significativo. La ubicación debe seleccionarse de tal manera que se minimicen las molestias para los peatones y, al mismo tiempo, no se interrumpa excesivamente la circulación de los vehículos. En las intersecciones, los pasos peatonales deben ir precedidos por una línea de detención situada a una distancia de 2 a 3 metros en el caso de intersecciones no semaforizadas, y a una distancia de un metro en las intersecciones semaforizadas. El diseño más comúnmente utilizado para los pasos peatonales es el paso de cebra, el cual consiste en franjas blancas de 500 mm de ancho, espaciadas a intervalos regulares. En la Figura 11 se muestra un ejemplo típico de una intersección que ilustra la disposición de los pasos peatonales.
Figura 11: Marcado peatonal cerca de una intersección
Además de las líneas de advertencia en los carriles de aproximación, se deben utilizar flechas direccionales para guiar a los conductores con antelación hacia el carril correcto que deben tomar al acercarse a intersecciones de gran afluencia. Debido al ángulo bajo desde el cual los conductores perciben estas marcas, las flechas deben ser alargadas en la dirección del tráfico para garantizar una visibilidad adecuada. Las dimensiones de estas flechas también son de gran importancia. En la Figura 12 se muestra un ejemplo típico de una flecha direccional.
Figura 12: Marcado de flecha direccional
Las obstrucciones físicas en la calzada —tales como las isletas de tráfico—, así como las obstrucciones situadas en sus proximidades —como postes de señalización, pilares, etc.—, representan un grave peligro para la fluidez del tráfico y deben ser debidamente señalizadas. Dichas marcas pueden colocarse directamente sobre los objetos adyacentes a la calzada.
Las obstrucciones situadas en la calzada —tales como isletas de tráfico, medianas elevadas, etc.— podrán señalizarse mediante un mínimo de cinco franjas alternas de colores negro y amarillo. Dichas franjas deberán inclinarse hacia adelante en un ángulo de 45° con respecto al sentido de la circulación. Estas franjas serán uniformes y no tendrán una anchura inferior a 100 mm, a fin de garantizar una visibilidad suficiente.
En ocasiones, los objetos adyacentes a la calzada pueden representar obstáculos para el flujo del tráfico. Objetos tales como los pilares y estribos de pasos inferiores, los muros de cabecera de las alcantarillas, etc., constituyen ejemplos de este tipo de obstrucciones. Estos deben señalizarse con franjas alternas en blanco y negro, dispuestas en un ángulo de 45° con respecto al sentido de la circulación. Los postes situados cerca de la calzada deben pintarse con franjas alternas en blanco y negro hasta una altura de 1,25 m por encima del nivel de la vía. Otros objetos —tales como hitos de borde, bidones, barreras de seguridad, etc.— que solo corren riesgo de ser impactados por vehículos cuando estos se salen de la calzada, deben pintarse de blanco liso. Los bordillos de todas las isletas situadas en la trayectoria del flujo de tráfico deben pintarse con franjas alternas en blanco y negro de 500 mm de ancho, o bien con un patrón de cuadros en blanco y negro de la misma anchura. La señalización de obstáculos correspondiente al pilar central y a los muros laterales de un paso inferior se ilustra en la Figura 13.
Figura 13: Señalización de objetos adyacentes a la calzada
Siempre que se produzca un cambio en el ancho de la vía, o en cualquier punto de la misma que represente un peligro, se deberá advertir al conductor sobre dicha situación mediante el uso de marcas viales adecuadas. Las marcas viales que indiquen la transición de ancho en la calzada deberán tener una anchura de 100 mm. Las líneas convergentes tendrán una anchura de 150 mm y una longitud de transición no inferior a veinte veces la distancia de desplazamiento lateral. En la Figura 14 se muestran ejemplos típicos de marcas en la calzada que indican la transición de secciones más anchas a más estrechas, y viceversa. En dicha figura, se advierte al conductor sobre la ubicación del pilar mediante las marcas viales pertinentes.
Figure 14: Approach marking for obstructions on the road way
Se trata de una serie de bloques blancos y cortos, dispuestos perpendicularmente a la calzada. Se utiliza, por ejemplo, en lugares donde es posible cambiar de carril; por ejemplo, en autopistas, donde se puede pasar del carril de aceleración a la calzada principal.
Figura 15: Marcado de bloques
Las señales de tráfico con flechas cumplen dos propósitos principales. En primer lugar, advierten a los conductores sobre próximos cambios en el flujo del tráfico. En segundo lugar, guían a los vehículos para sortear obstáculos inesperados o cierres. Estas funciones son vitales para mantener el orden en las carreteras.
Figura 16: Marcado de flecha
Las marcas viales direccionales desempeñan un papel fundamental en la gestión del flujo de tráfico, la garantía de la seguridad y la provisión de instrucciones claras a los conductores. Estas marcas orientan a los conductores sobre cuándo detenerse, ceder el paso o avanzar, contribuyendo a evitar confusiones en intersecciones y calles muy transitadas. Entre las marcas viales direccionales más comunes se encuentran las de «Ceda el paso», «Alto», «Mantenga despejado» y las flechas direccionales; todas ellas contribuyen a lograr carreteras más seguras y una mayor eficiencia del tráfico.
Figura 17: Marcado direccional
El marcado de instalaciones —a menudo denominado marcado de suelos o marcado industrial— abarca una gama de señales visuales, letreros y marcas estratégicamente ubicados dentro de una instalación con el fin de garantizar la seguridad y la organización en el lugar de trabajo. Estas marcas actúan como una forma de comunicación visual, transmitiendo información importante a empleados, visitantes y partes interesadas. Pueden adoptar diversas formas —incluyendo líneas, símbolos, colores y texto— y se aplican en suelos, paredes, equipos y otras superficies.
La información destinada a orientar, regular o advertir al usuario de la vía también puede transmitirse mediante la inscripción de mensajes textuales sobre la superficie de la calzada. Los caracteres utilizados para estos mensajes suelen ser letras mayúsculas. Las leyendas deben ser lo más breves posible y no exceder de tres palabras por mensaje. La lectura y comprensión de los mensajes textuales requiere un tiempo mayor y más crítico que el de otras marcas viales; por consiguiente, habitualmente solo se emplean aquellos que son escasos y de gran relevancia. Algunos ejemplos de mensajes textuales son: ALTO, DESPACIO, ESCUELA, SOLO GIRO A LA DERECHA, etc. Asimismo, los caracteres de los mensajes viales presentan una forma alargada, de modo que el conductor —al observar la superficie de la vía desde un ángulo visual bajo— pueda leerlos con facilidad. Las dimensiones de un alfabeto tipo se ilustran en la Figura 18.
Figura 18: Dimensiones típicas del carácter T utilizado en la señalización vial.
The marking of the parking space limits on urban roads promotes more efficient use of the parking spaces and tends to prevent encroachment on places like bus stops, fire hydrant zones etc. where parking is undesirable. Such parking space limitations should be indicated with markings that are solid white lines 100 mm wide. Words TAXI, CARS, SCOOTERS etc. may also be written if the parking area is specific for any particular type of vehicle. To indicate parking restriction, kerb or carriage way marking of continuous yellow line 100 mm wide covering the top of kerb or carriageway close to it may be used.
La señalización vial Reflectómetro retrorreflectivo ES-308 Se trata de un instrumento de medición portátil para uso in situ, empleado para determinar las características de retrorreflexión de las pinturas y líneas de señalización vial. Su función es simular la luminosidad de la señalización vial tal como la percibe el conductor durante la noche, bajo la iluminación de los vehículos a motor; el parámetro medido es el coeficiente de luminosidad por retrorreflexión nocturna, conocido como valor RL. Entre sus características destacan la ausencia de necesidad de precalentamiento, un margen de error de medición reducido y su operatividad inmediata (listo para usar). Constituye un instrumento indispensable para unidades dedicadas a la producción, el control de calidad, la ejecución de obras de ingeniería, la supervisión y otros ámbitos que requieran evaluar el rendimiento retrorreflectante de la señalización vial. El retrorreflectómetro modelo ES-308P es apto para su aplicación en todo tipo de señalizaciones viales. Este retrorreflectómetro opera en conformidad con las normas EN 1436 y ASTM E 1710 (RL).
Medidor retrorreflectométrico
En conclusión, las marcas viales desempeñan un papel vital en el control del tráfico rodado, al comunicar información direccional tanto a los automovilistas como a los peatones. El propósito fundamental de las marcas viales es guiar y regular el tráfico en las carreteras. Estas complementan la función de las señales de tráfico. Las marcas actúan como una barrera psicológica y delimitan la trayectoria del tráfico, así como su distancia lateral de seguridad respecto a posibles peligros viales, con el fin de garantizar una circulación segura. Por consiguiente, resultan fundamentales para asegurar un flujo de tráfico seguro, fluido y armonioso. En este capítulo se abordarán en detalle los diversos tipos de marcas viales, tales como las marcas longitudinales, las transversales, las marcas sobre obstáculos y las marcas especiales —entre otras—, destinadas a advertir al conductor sobre los puntos peligrosos de la vía.
Las marcas viales constituyen un recurso para controlar el tráfico, ejerciendo un control psicológico sobre los usuarios de la vía. Se utilizan tanto para delimitar la calzada como para señalizar obstáculos, con el fin de garantizar una conducción segura. Asimismo, facilitan el cruce seguro de los peatones. Se han abordado las marcas longitudinales —dispuestas a lo largo de la vía—, así como sus diversas clasificaciones. Las marcas transversales, por su parte, se disponen a lo ancho de la calzada. Las marcas viales también incluyen mensajes escritos; no obstante, dado que su comprensión requiere más tiempo en comparación con otros tipos de marcas, su presencia es muy escasa. Igualmente, se emplean para advertir al conductor sobre la proximidad de zonas peligrosas. De este modo, las marcas viales aseguran una circulación fluida del tráfico, garantizando al mismo tiempo la seguridad de los usuarios de la vía. El siguiente enlace web ofrece información más detallada sobre las marcas viales: